Así que pasen cinco entradas
Gonzalo me lleva cinco de ventaja, pero no tengo la glándula de la competitividad. Soy de digestiones lentas y, además, en El Molino no hay tiempo, o, mejor dicho, el tiempo es como en la literatura: ininterrumpidamente dúctil.
Hace unos años me encontré una nota en una nevera: “No hay nada más placentero que tener una casa a la que puedan venir a descansar los amigos”.
Más que una nota me pareció un reto inalcanzable: una-casa-a-la-que-los-amigos-puedan…
Pocos meses después apareció El Molino. No sucede lo que no sueñas.
De paso entre Nairobi y Santander vino René, magíster molinero, a saludar, o huyendo de todos esos elefantes. O para ayudarme a corear las dos normas
de este sitio.
- Aquí todo es de todos
- Es obligatorio hacer sin parar lo que te dé la gana.
Disfruto mucho viéndolos a todos abducidos. Nadie quiere salir de aquí; incluso el coche de Zoe se apretó en un barranco resistiéndose a la civilización.
Preparar comidas y cenas es una danza de once personas compenetradas.
Ahora mismo Eva, Celia, Maria José y Pilar pelan patatas y cebollas llorando y riendo al compás.
En este rincón, donde damos clase –Gonzalo de poesía y yo de narrativa-, huele a limón, a azahar y a lavanda.
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Marta Sanuy

Felicitamos a todos los docentes del mundo que con su adganeba labor contribuyen a la tranformacif3n social y al desarrollo de los pueblos. Sin los maestros le seria imposible al mundo avanzar hacia el desarrollo de la ciencia.Adelante maestros/as hacia una educacif3n incluyente y felicidades nueva vez.
Felicitamos a todos los docentes del mundo que con su abgdanea labor contribuyen a la tranformacif3n social y al desarrollo de los pueblos. Sin los maestros le seria imposible al mundo avanzar hacia el desarrollo de la ciencia.Adelante maestros/as hacia una educacif3n incluyente y felicidades nueva vez.