Los domingos
Son, por antonomasia, desiertos, cajas huecas, agujeros, escaleras que bajan, botellas rotas. En El Molino cambian, claro, igual que todo cambia en El Molino. Las moscas siguen siendo moscas, el tiempo flúor, la cerveza es cerveza. Por respetar los hábitos más clásicos, toca paella. Por respetar la crónica verdísima, Marta nos habla de hipomeas purpúreas. Pipas, gintonics, todo eso. Los del amor, hablando del amor. Los del dinero, del dinero. Los de la contrarréplica, en su sitio. Los de aquello, en aquello. Los del fútbol no están, qué cosas raras. Se acaba el vino. Hay que bajar al bar de Elena. La hipomea se cierra. Se cae el sol.
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